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Observatorio Climático del Parque Metropolitano para la Regeneración Territorial de l’Horta Sud

  • July 8, 2026
  • Meteorology and Climatology

Una propuesta del Área de Meteorología y Climatología para integrar la monitorización climática en el diseño, gestión y evaluación de los parques metropolitanos.

La adaptación climática no puede quedarse solo en el diseño o en la intención. Debe poder medirse, evaluarse y demostrarse con datos. Esta fue una de las ideas centrales que el Área de Meteorología y Climatología trasladó durante la jornada “Parques Metropolitanos: regeneración territorial, paisaje y mitigación de riadas”.

El encuentro se desarrolló en un momento especialmente relevante para repensar el futuro territorial de l’Horta Sud tras las riadas de octubre de 2024. La jornada planteó la necesidad de avanzar hacia estrategias de regeneración territorial a medio y largo plazo que permitan mitigar los efectos de la catástrofe y preparar el territorio ante nuevos retos, bajo el principio de “no hacer lo mismo, sino hacerlo mejor”.

En este contexto, Samira Khodayar, coordinadora del Área de Meteorología y Climatología del CEAM, presentó la propuesta de Observatorio Climático del Parque Metropolitano para la Regeneración Territorial de l’Horta Sud. Además, participó en la mesa redonda “Innovación en la adaptación al cambio climático”, junto a Carmen Sevilla, del Colegio Profesional de los Ambientólogos de la Comunitat Valenciana, y Antonio Moreno, especialista en hidrología de Delft. La mesa fue moderada por el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Levante.

La propuesta presentada parte de una premisa fundamental: el futuro Parque Metropolitano de l’Horta Sud puede convertirse en una infraestructura verde de referencia, pero su verdadero valor innovador estará en su capacidad para demostrar que reduce riesgos climáticos, mejora el confort térmico, protege mejor a la población y contribuye a una regeneración territorial más resiliente.

Desde esta perspectiva, el parque debería nacer ya como una infraestructura climática monitorizada, capaz de generar datos, indicadores e información útil para apoyar decisiones de diseño, mantenimiento y gestión. El Observatorio Climático permitirá recoger y analizar datos meteorológicos y climáticos, evaluar el impacto del parque sobre el calor y el confort, generar indicadores de resiliencia, emitir informes periódicos, coordinar datos con ayuntamientos y administraciones, divulgar información a la ciudadanía y conectar esta experiencia con redes europeas y mediterráneas de adaptación urbana.

Durante la intervención se subrayó que la meteorología y el clima no deben entenderse como un bloque sectorial más dentro del proyecto, sino como una capa subyacente al funcionamiento del parque metropolitano. El clima condiciona el agua, la temperatura, la humedad, la radiación, el viento, la evapotranspiración, el estrés térmico, la supervivencia del arbolado, el confort de las personas, la demanda de riego, la calidad del espacio público y la forma en que se usa el territorio.

El Observatorio Climático se plantea como una herramienta de apoyo científico-técnico para acompañar el desarrollo del parque desde sus primeras fases. La propuesta incluye un plan de monitorización en tiempo real mediante estaciones meteorológicas completas al aire libre y estaciones sencillas de temperatura y humedad, orientadas a caracterizar las condiciones microclimáticas del ámbito de actuación y evaluar la evolución del parque a lo largo del tiempo.

Otro de los elementos destacados fue la necesidad de diseñar una red de espacios climáticos dentro del parque. Estos espacios no deben entenderse únicamente como zonas verdes, sino como áreas pensadas para ofrecer protección real frente al calor, especialmente a la población vulnerable. Para ello, deben combinar sombra abundante y continua, temperaturas más bajas que el entorno, buena ventilación, disponibilidad de agua potable, zonas de descanso, accesibilidad universal, señalización clara, proximidad a barrios o rutas peatonales, mantenimiento adecuado e información ciudadana durante episodios de calor. Se plantearon también diferentes tipologías de espacios climáticos que podrían integrarse en el futuro parque, incluyendo espacios exteriores con arbolado denso y pavimentos permeables, itinerarios climáticamente seguros, nodos de sombra y descanso, espacios híbridos apoyados en equipamientos próximos y espacios nocturnos o de recuperación térmica, especialmente relevantes en el contexto mediterráneo ante el incremento de las noches tropicales y ecuatoriales.

Con esta propuesta, el Área de Meteorología y Climatología refuerza su contribución a la integración del conocimiento climático en la planificación territorial y en las políticas de adaptación. El Observatorio Climático del Parque Metropolitano puede convertirse en un caso demostrador de cómo una infraestructura verde metropolitana puede ser evaluada científicamente y gestionada con datos para reducir riesgos climáticos, mejorar el confort y proteger mejor a la población.

Como se destacó durante la presentación, el valor innovador del parque no estará solo en su diseño, sino en su capacidad para demostrar, con datos, que funciona, protege y contribuye a construir territorios mediterráneos más resilientes.

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