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Conocer para prevenir: claves científicas para la gestión y recuperación de los ecosistemas mediterráneos
- July 31, 2026
- Forest Research
El Área de Investigación Forestal del CEAM analiza el impacto ecológico del incendio de La Vall d’Uixó y prepara la evaluación de las zonas quemadas.
El verano de 2026 vuelve a ser noticia por la magnitud de los impactos sociales y ambientales de los incendios forestales. A los ejemplos de los incendios de Los Gallardos, Cinco Villas, la Mierla, Sierra Oeste y Burgohondo, se le suma el gran incendio de La Vall d’Uixó, una situación que revela un problema hasta ahora sin precedentes1. La combinación de condiciones meteorológicas extremas como calor y sequía junto a paisajes homogéneos, con elevada continuidad del combustible, favorece estos incendios de gran magnitud. Por tanto, esta nueva realidad en los ecosistemas mediterráneos convierte el problema en un reto que se debe de afrontar desde una visión integradora y multidisciplinar basada en todo el conocimiento científico disponible.
El todavía activo incendio de La Vall d’Uixó declarado el 25 de julio ha afectado a unas 9600 hectáreas hasta el día 29 de julio. De esta superficie, el 43% está incluida dentro del Parc Natural de la Serra d’Espadà, un espacio protegido donde la diversidad de hábitats convive con algunos aprovechamientos tradicionales como la extracción de corcho2 y es un emblema ecológico de nuestro territorio. En cuanto a las principales formaciones vegetales afectadas hasta ahora, un 40% corresponde a pinar, un 30% a matorral y un 10% a alcornocal.
El grupo de Investigación Forestal del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), centro de investigación perteneciente a la Generalitat Valenciana, trabaja desde 1992 en temas vinculados a la ecología del fuego, la evaluación de impactos combinados de incendios y sequías en los ecosistemas forestales, así como en la restauración ecológica tras incendio. Los resultados obtenidos por el CEAM a lo largo de estos años apuntan que la respuesta de la vegetación tras un incendio dependerá de la severidad del fuego, de la meteorología previa y posterior, especialmente la sequía, de las características previas del ecosistema y de su historial de perturbaciones.
En este contexto, se ha desarrollado la plataforma POSTFIRE, un sistema de apoyo a la toma de decisiones para la gestión de montes afectados por incendios forestales (https://postfire.es/). Esta aplicación permite evaluar el impacto ecológico de cada incendio, recoger datos de campo, calcular y visualizar la severidad del fuego y hacer un seguimiento de la regeneración, además de consultar cartografía y documentación asociada. Con todo ello, POSTFIRE es capaz de sugerir acciones que mejoren y aumenten la efectividad de la gestión de las zonas quemadas.
En la contextualización de las condiciones de la vegetación previas al incendio, nuestros análisis usando el índice de teledetección NDVI (indicador del verdor de la vegetación como proxi de vigor) indican una elevada susceptibilidad ya que la vegetación del área quemada, antes de ser afectada por el fuego, había perdido verdor de forma considerable desde el mes de abril, a pesar de que en la primavera de 2026 partía de un mejor estado respecto a los años previos más secos (Fig. 1). Estas diferencias en verdor están ligadas a las abundantes precipitaciones concentradas en las estaciones previas y que han podido influir en un mayor desarrollo de vegetación de nuestros montes, en algunos casos de vegetación herbácea. Concretamente, desde abril a julio de 2026 el NDVI en la zona quemada ha caído un 38 %.
De manera similar, evaluando la evolución de la humedad de la vegetación con el índice NDMI hemos observado que en primavera de 2026 también se partía de valores más altos de humedad que en 2023 y 2024. Este índice ha mostrado, desde abril a julio de 2026, un descenso del 51% (Fig. 2).
Estas características de la vegetación han podido influir en que la severidad del incendio haya sido muy alta en un 16% de la superficie, según nuestras estimaciones provisionales (Fig. 3). Además, cabe destacar que existen zonas afectadas por el incendio actual que ya fueron afectadas por un incendio previo ocurrido en Artana en el 2016, que afectó a 1534 has3 y cuyo informe de impacto puede consultarse en la plataforma POSTFIRE (https://postfire.es).
Una vez extinguido el incendio se necesitará una evaluación de campo exhaustiva que determine las posibles consecuencias del fuego en la regeneración vegetal y riesgo erosivo de toda esta compleja red de interacciones entre severidad, recurrencia, composición de la comunidad vegetal, condiciones meteorológicas, etc. Esta fase supone el primer paso para identificar los impactos ecológicos del fuego y diseñar actuaciones de gestión y restauración. En todo este trabajo estará centrado el equipo del Área de Investigación Forestal de la Fundación CEAM a partir de la próxima semana para tratar de aportar su experiencia y conocimiento, lo cual se sumará a la labor fundamental de otros equipos de trabajo para que, en conjunto y desde una perspectiva multidisciplinar, ofrezcamos análisis y soluciones prioritarias para adaptar los ecosistemas mediterráneos a las amenazas actuales y futuras del cambio global.