| COMUNIDAD
VALENCIANA
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El Centro de Estudios Ambientales vincula el síndrome de Kosovo al contacto con la gasolina
El director del CEAM señala el uso
abusivo del benceno por parte de los soldados como posible causa del síndrome de los Balcanes. Millán se apoya en
prestigiosos estudios, algunos de la Comisión Europea, que advierten del peligro del benceno.
Jesús Trelis/Belén Ríos (VALENCIA)
El uso indiscriminado, y muchas veces
incontrolado, del benceno puede estar destrás del síndrome de los Balcanes. Esta es la teoría que mantiene el director del
Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), Millán Millán, que además está basada en un informe publicado por
la prestigiosa revista científica Nature el pasado mes de enero y en datos de la Comisión Europea.
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Millán
asegura que "los síntomas del síndrome de los Balcanes están más asociados al abuso de disolvente de gasolina para
limpiar armamento que a los daños causados por el uranio empobrecido, que lo que suele hacer es un daño renal''.
Este investigador añade que la gente que utiliza gasolina para lavar cosas "corre un
peligro terrible de desarrollar leucemia, cáncer linfático o cáncer de hígado''.
El director del CEAM añade que la revista Nature ya deja patente que este síndrome hay que
basarlo en el "abuso de solventes, o sea de los cubos de gasolina que utlizan constantemente para limpiar el armamento''.
En concreto, este artículo, que habla del escepticismo de los científicos sobre que el uranio
sea la causa del mal de Bosnia y Kosovo, asegura que "el riesgo de cáncer por el uso de lubricantes, solventes y
desinfectantes es siempre alto''.
Además se destaca que es raro que el uranio pueda provocar leucemia.
La teoría que respalda el director del CEAM sirve, además, para justificar por qué los
posibles casos de cáncer se dan sólo entre los soldados y no entre la población civil del lugar. A Millán Millán, además
de su labor científica, le avala su experiencia en Canadá donde estuvo como responsable de los estudios del impacto
ambiental de las plantas que producían el uranio para las centrales nucleares.
Esa experiencia le ayuda también a conocer de cerca la repercusión que tiene un producto como
el benceno sobre la salud. En esta caso, sobre la salud de los soldados. Aunque ya adelanta que esto mismo puede suceder en
otros muchos ámbitos. "Es un caso extremo, pero hay estudios europeos sobre los peligros que a largo plazo puede tener
el uso de beceno en los automóviles''.
En concreto, Millán se refiere a un informe publicado por la Comisión Europea sobre el benceno
en las ciudades, Benzene in the city. En él, se deja patente que se trata de "un conocido producto cancerígeno y un
imporante factor de riesgo de desarrollar, en particualr, una leucemia''. Este informe, que se editó en septiembre de 1999,
destaca la alta concrentación que existe en algunas zonas urbanas y allí se destaca la localidad de Murcia como una de las
más afectadas.
Millán asegura que este dato es extrapolable a toda la cuenca mediterránea. "Los estudios
del CEAM de la dinámica de contaminantes coinciden con el informe que ha publicado la Comisión Europea. En lugares como
Copenhage o Gran Bretaña el aire pasa de forma constante todo el año. En la cuenca mediterránea no existe esa ventilación''.
ESTUDIOS
En busca de alternativas
El Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo, ubicado en el parque tecnológico de Valencia,
ya está trabajando con combustibles alternativos que permitan sustituir dentro de unos años el uso de benceno o de otras
gasolinas. Sin embargo el proceso de investigación es largo.
"Estamos ensayando otros componentes o técnicas de motores para tratar de encontrar una
alternativa pronto'', explica Millán.
En concreto, a nivel europeo se está trabajando con la fecha de 2015 como la meta para
conseguir una tecnología que permita zanjar el problema.
Las investigaciones que se realizan en el CEAM van encaminadas a encontrar combustibles limpios
que permitan controlar sus emisiones.
El director del CEAM apuesta porque se encuentren soluciones coherentes que eviten ir de un
problema a otro como sucederá con las gasolinas sin plomo.
El benceno es un hidrocarburo aromático que tiene efectos inmediatos sobre la salud. Entre
ellos, irritación de los ojos, la piel y el sistema respiratorio superior. Con una exposición prolongada se pueden presentar
depresiones, dolores de cabeza, mareos y náuseas. Pero a esto hay que sumar que puede causar cáncer. En concreto, algunas
investigaciones realizadas en los Estados Unidos muestran una mayor incidencia de la esperada de leucemia en los trabajadores
expuestos al benceno. El nivel de riesgo proveniente de la contaminación ambiental no se ha logrado establecer hasta el
momento.
Por su parte, la Organización Mundial para la Salud añade que "no se puede recomendar
ningún límite de exposición de benceno ya que es cancerígeno para los seres humanos y no se conoce nivel sano''.
"Existe miedo a
que el combustible ecológico sea más dañino que el de plomo"
La gasolina ecológica apareció en el mercado ante la necesidad de reemplazar al combustible que
contenía plomo. Ahora, existe el temor de que para solucionar un problema se haya generado otro más grave.Millán Millán
recuerda que para evitar los problemas de detonación de algunos motores de automóviles se les añadió antidetonantes. Pero
eso supuso que los vehículos empezaran a expulsar "sales de plomo''. Con los años, se descubrió que ese plomo era
perjudicial para la salud. "Los investigadores se dieron cuenta de que estos restos se depositaban en las calles y que
empezaba a producir un aumento de saturnismo, especialmente en menores.''
Ante ello, se optó por buscar soluciones inmediatas al problema. "Los refineros buscaron las salida más inmediata. No
se lo pensaron dos veces y empezaron a utilizar benceno en vez de plomo. Hoy ya se sabe que es cancerígeno''.
Millán asegura que "el miedo que hay en la actualidad es que las gasolinas ecológicas
causen muchos más problemas a largo plazo que las de plomo.'' Pero ante esa posibiliad se encuentra la contradicción de que
ya ha empezado la dinámica de sustituir una gasolina por la otra. "En la actualidad la legislación europea está
terminando de quitar toda la gasolina con plomo''. De hecho en los próximos dos años todos los coches deberán usar el
combustible ecológico.
Los científicos
discrepan sobre los sustitutos del plomo
B. R./J. T. (VALENCIA)
El plomo se utiliza como
aditivo en la gasolina y se transmite a la atmósfera durante la combustión. Los expertos coinciden en que las emisiones de
plomo al aire generan serios problemas de salud pública por la contaminación.
El responsable del Laboratorio de Medio Ambiente de la Universidad Politécnica de Valencia, el
profesor Juan Carlos Asensi, asegura que "la gasolina sin plomo es mucho menos perjudicial, ya que la tradicional, la
gasolina con plomo, es bastante más contaminante''. Siguiendo esta teoría, Asensi habla de una mejora en la situación de la
emisión de gases contaminantes a la atmósfera por parte de los vehículos, "ya que actualmente cada vez hay menos
vehículos que usen combustible con plomo y, además, los nuevos coches llevan catalizadores que contribuyen a disminuir el
problema de la contaminación atmosférica'', mantiene.
En cuanto a los coches diesel, no emiten compuestos de plomo, pero sí partículas sólidas
constituidas por hollines. Tanto diesel como gasolina producen, eso sí, emisiones de dióxido de azufre, que es otro de los
principales contaminantes del aire a causa del tráfico.
Pero en la comunidad científica en el ámbito internacional, el debate se centra en la
idoneidad de los sustitutos del plomo en la gasolina y si éstos son más o menos perjudiciales para el medio ambiente y la
salud.
Uno de los sustitutos del plomo en la gasolina es el MTBE (metil-ter-butil-eter), introducido
hace 20 años en Estados Unidos. Otros oxigenantes normalmente usados con el mismo objetivo son el etanol y otros éteres y
alcoholes.
La controversia se centra en las consecuencias en la salud pública de estas sustancias. Por
ejemplo, en algunos estados norteamericanos se ha prohibido la venta y uso de MTBE por haber encontrado relación con
problemas de salud en los trabajadores de las refinerías de petróleo y por la contaminación del agua de consumo humano en
otros casos.
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