Año 134 Desde el 31 de Enero de 1866 Jueves, 08 de marzo de 2001
     
COMUNIDAD VALENCIANA

     El Centro de Estudios Ambientales vincula el síndrome de Kosovo al contacto con la gasolina

      El director del CEAM señala el uso abusivo del benceno por parte de los soldados como posible causa del síndrome de los Balcanes. Millán se apoya en prestigiosos estudios, algunos de la Comisión Europea, que advierten del peligro del benceno.

Jesús Trelis/Belén Ríos (VALENCIA)

     El uso indiscriminado, y muchas veces incontrolado, del benceno puede estar destrás del síndrome de los Balcanes. Esta es la teoría que mantiene el director del Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo (CEAM), Millán Millán, que además está basada en un informe publicado por la prestigiosa revista científica Nature el pasado mes de enero y en datos de la Comisión Europea.


Millán Millán
Millán Millán, ayer en el Centro de Estudios Ambientales.    Damián Torres
 

     Millán asegura que "los síntomas del síndrome de los Balcanes están más asociados al abuso de disolvente de gasolina para limpiar armamento que a los daños causados por el uranio empobrecido, que lo que suele hacer es un daño renal''.

     Este investigador añade que la gente que utiliza gasolina para lavar cosas "corre un peligro terrible de desarrollar leucemia, cáncer linfático o cáncer de hígado''.

     El director del CEAM añade que la revista Nature ya deja patente que este síndrome hay que basarlo en el "abuso de solventes, o sea de los cubos de gasolina que utlizan constantemente para limpiar el armamento''.

     En concreto, este artículo, que habla del escepticismo de los científicos sobre que el uranio sea la causa del mal de Bosnia y Kosovo, asegura que "el riesgo de cáncer por el uso de lubricantes, solventes y desinfectantes es siempre alto''.

     Además se destaca que es raro que el uranio pueda provocar leucemia.

     La teoría que respalda el director del CEAM sirve, además, para justificar por qué los posibles casos de cáncer se dan sólo entre los soldados y no entre la población civil del lugar. A Millán Millán, además de su labor científica, le avala su experiencia en Canadá donde estuvo como responsable de los estudios del impacto ambiental de las plantas que producían el uranio para las centrales nucleares.

     Esa experiencia le ayuda también a conocer de cerca la repercusión que tiene un producto como el benceno sobre la salud. En esta caso, sobre la salud de los soldados. Aunque ya adelanta que esto mismo puede suceder en otros muchos ámbitos. "Es un caso extremo, pero hay estudios europeos sobre los peligros que a largo plazo puede tener el uso de beceno en los automóviles''.

     En concreto, Millán se refiere a un informe publicado por la Comisión Europea sobre el benceno en las ciudades, Benzene in the city. En él, se deja patente que se trata de "un conocido producto cancerígeno y un imporante factor de riesgo de desarrollar, en particualr, una leucemia''. Este informe, que se editó en septiembre de 1999, destaca la alta concrentación que existe en algunas zonas urbanas y allí se destaca la localidad de Murcia como una de las más afectadas.

     Millán asegura que este dato es extrapolable a toda la cuenca mediterránea. "Los estudios del CEAM de la dinámica de contaminantes coinciden con el informe que ha publicado la Comisión Europea. En lugares como Copenhage o Gran Bretaña el aire pasa de forma constante todo el año. En la cuenca mediterránea no existe esa ventilación''.

ESTUDIOS
En busca de alternativas

El Centro de Estudios Ambientales del Mediterráneo, ubicado en el parque tecnológico de Valencia, ya está trabajando con combustibles alternativos que permitan sustituir dentro de unos años el uso de benceno o de otras gasolinas. Sin embargo el proceso de investigación es largo.

     "Estamos ensayando otros componentes o técnicas de motores para tratar de encontrar una alternativa pronto'', explica Millán.

     En concreto, a nivel europeo se está trabajando con la fecha de 2015 como la meta para conseguir una tecnología que permita zanjar el problema.

     Las investigaciones que se realizan en el CEAM van encaminadas a encontrar combustibles limpios que permitan controlar sus emisiones.

     El director del CEAM apuesta porque se encuentren soluciones coherentes que eviten ir de un problema a otro como sucederá con las gasolinas sin plomo.

     El benceno es un hidrocarburo aromático que tiene efectos inmediatos sobre la salud. Entre ellos, irritación de los ojos, la piel y el sistema respiratorio superior. Con una exposición prolongada se pueden presentar depresiones, dolores de cabeza, mareos y náuseas. Pero a esto hay que sumar que puede causar cáncer. En concreto, algunas investigaciones realizadas en los Estados Unidos muestran una mayor incidencia de la esperada de leucemia en los trabajadores expuestos al benceno. El nivel de riesgo proveniente de la contaminación ambiental no se ha logrado establecer hasta el momento.

     Por su parte, la Organización Mundial para la Salud añade que "no se puede recomendar ningún límite de exposición de benceno ya que es cancerígeno para los seres humanos y no se conoce nivel sano''.

"Existe miedo a que el combustible ecológico sea más dañino que el de plomo"

La gasolina ecológica apareció en el mercado ante la necesidad de reemplazar al combustible que contenía plomo. Ahora, existe el temor de que para solucionar un problema se haya generado otro más grave.Millán Millán recuerda que para evitar los problemas de detonación de algunos motores de automóviles se les añadió antidetonantes. Pero eso supuso que los vehículos empezaran a expulsar "sales de plomo''. Con los años, se descubrió que ese plomo era perjudicial para la salud. "Los investigadores se dieron cuenta de que estos restos se depositaban en las calles y que empezaba a producir un aumento de saturnismo, especialmente en menores.''
Ante ello, se optó por buscar soluciones inmediatas al problema. "Los refineros buscaron las salida más inmediata. No se lo pensaron dos veces y empezaron a utilizar benceno en vez de plomo. Hoy ya se sabe que es cancerígeno''.

     Millán asegura que "el miedo que hay en la actualidad es que las gasolinas ecológicas causen muchos más problemas a largo plazo que las de plomo.'' Pero ante esa posibiliad se encuentra la contradicción de que ya ha empezado la dinámica de sustituir una gasolina por la otra. "En la actualidad la legislación europea está terminando de quitar toda la gasolina con plomo''. De hecho en los próximos dos años todos los coches deberán usar el combustible ecológico.

Los científicos discrepan sobre los sustitutos del plomo

B. R./J. T. (VALENCIA)

     El plomo se utiliza como aditivo en la gasolina y se transmite a la atmósfera durante la combustión. Los expertos coinciden en que las emisiones de plomo al aire generan serios problemas de salud pública por la contaminación.

     El responsable del Laboratorio de Medio Ambiente de la Universidad Politécnica de Valencia, el profesor Juan Carlos Asensi, asegura que "la gasolina sin plomo es mucho menos perjudicial, ya que la tradicional, la gasolina con plomo, es bastante más contaminante''. Siguiendo esta teoría, Asensi habla de una mejora en la situación de la emisión de gases contaminantes a la atmósfera por parte de los vehículos, "ya que actualmente cada vez hay menos vehículos que usen combustible con plomo y, además, los nuevos coches llevan catalizadores que contribuyen a disminuir el problema de la contaminación atmosférica'', mantiene.

     En cuanto a los coches diesel, no emiten compuestos de plomo, pero sí partículas sólidas constituidas por hollines. Tanto diesel como gasolina producen, eso sí, emisiones de dióxido de azufre, que es otro de los principales contaminantes del aire a causa del tráfico.

     Pero en la comunidad científica en el ámbito internacional, el debate se centra en la idoneidad de los sustitutos del plomo en la gasolina y si éstos son más o menos perjudiciales para el medio ambiente y la salud.

     Uno de los sustitutos del plomo en la gasolina es el MTBE (metil-ter-butil-eter), introducido hace 20 años en Estados Unidos. Otros oxigenantes normalmente usados con el mismo objetivo son el etanol y otros éteres y alcoholes.

     La controversia se centra en las consecuencias en la salud pública de estas sustancias. Por ejemplo, en algunos estados norteamericanos se ha prohibido la venta y uso de MTBE por haber encontrado relación con problemas de salud en los trabajadores de las refinerías de petróleo y por la contaminación del agua de consumo humano en otros casos.

 

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