REVISTA Nr. 104 - ONLINE Nº 21 - 2001

  MILLÁN MILLÁN

Director del centro de estudios ambientales del mediterráneo (CEAM)

" El aumento de lluvias en el Norte en detrimento del sur justificaría los trasvases"


¿Por qué se crea el CEAM?
E
n los años 1980-90 existía una preocupación internacional sobre los problemas de eutrofización del Mediterráneo por aporte (entre otros) de nitratos de los ríos que vierten en su cuenca, atribuidos, presumiblemente, al exceso de fertilización en sus cuencas. Para elucidar este problema, el proyecto EROS-2000 (European River-Ocean System) financiado por la Comisión Europea (1986-1990) trató de determinar el aporte total de nitratos midiendo directamente sus concentraciones en los ríos que desembocan en la cuenca mediterránea occidental.

De forma casual, y mientras calibraban sus sistemas de medida en un punto central de la cuenca entre Baleares y Cerdeña (y el más lejano de las costas) se midió un aporte importante de compuestos nitrogenados por vía atmosférica. Éstos, aparecían en fase seca, y por lo tanto no atribuible a la deposición natural durante tormentas. Frente a esta "anomalía" se llevaron a cabo otras mediciones distribuidas por la cuenca. La extrapolación de estas mediciones al total de la cuenca mediterránea occidental indicó que el aporte atmosférico era varias veces superior al total del exceso de nitratos aportado por los ríos.

Esta "anomalía" era ya conocida en 1986-88. Otro problema ya identificado a finales de los años 70 era el "colapso de la agricultura mediterránea", que parecía indicar problemas producidos por ozono superficial, o troposférico, en aquel momento de origen desconocido. El fallo sistemático de las predicciones de lluvias torrenciales en esta cuenca, utilizando los modelos meteorológicos ingleses, la desertificación, fuegos forestales, entre otros, pasaron a engrosar la lista de problemas identificados por la Comisión Europea como específicos de la cuenca mediterránea desde finales de los años 70. Estos problemas eran considerados "anómalos", en cuanto que su identificación-diagnóstico-tratamiento no parecían seguir las pautas, ni responder a los procedimientos elaborados en los proyectos de investigación que la CE había financiado desde 1968 en los países del Centro y Norte de Europa, con condiciones climáticas diferentes.

Por tanto, la necesidad de disponer de investigaciones en el área mediterránea que tratase estos problemas ya había sido considerada mucho antes de la incorporación de España a la CEE. La creación del CEAM en 1990-1991 respondió directamente a esta necesidad.


Recientes estudios del CEAM están demostrando que existen agentes contaminantes en suelo y acuíferos, ajenos al sector agrario, aunque tradicionalmente se le han imputado al sector, ¿cuáles son las principales conclusiones del mismo?

Los primeros proyectos financiados por la CE en la cuenca mediterránea (MECAPIP, RECAPMA, SECAP), fueron liderados desde España, inicialmente desde CIEMAT (1988) y desde el CEAM a partir del 1991. Estos proyectos estuvieron encaminados a determinar la dinámica de las masas aéreas en la cuenca mediterránea, y junto con otros dos proyectos posteriores (el BEMA I, y el BEMA II) liderados desde el Consiglio Nazionale delle Ricerche (CNR) Italiano y el Centro Común de Investigación de la CE (JRC-ISPRA), han caracterizado el régimen de circulaciones atmosféricas típicas del área mediterránea (desde Portugal a Israel) durante el verano. Se ha determinado que las recirculaciones costeras forman un "reactor químico natural" donde las emisiones costeras de óxidos de nitrógeno, en presencia de radiación solar, se transforman en ácido nítrico y nitratos a la vez que se produce ozono troposférico. En dichos proyectos, por lo tanto, se ha establecido la relación entre la formación de ozono y nitratos en la cuenca mediterránea occidental, clarificando el origen de dos de los problemas encontrados por la CE.

La continuación de estos proyectos y su aplicación al entorno valenciano han sido dos proyectos financiados por la Generalitat Valenciana, por las Consellerias de Agricultura y de Medio Ambiente. El primer proyecto está caracterizando las relaciones y mecanismos de efecto entre el ozono y los daños a los cultivos (y a bosques), considerando tanto los efectos directos en especies más sensibles, como los efectos indirectos de agravamiento de patologías de virus y hongos como resultado del efecto estresante del ozono.

El otro proyecto que lleva el CEAM, financiado por la Conselleria de Agricultura, está cuantificando las cantidades de nitrógeno depositado por la atmósfera en varias áreas de la Comunidad Valenciana, tratando de determinar su acumulación anual, la variabilidad estacional y espacial (por cuencas) en función de las condiciones meteorológicas dominantes.
Faltan por determinar: qué cantidad de este nitrógeno es asimilado directamente por la vegetación y cuánto pasa a los acuíferos, los tiempos de acumulación-residencia y su contribución a los niveles de fondo en los acuíferos. Hay que aclarar que, hasta este momento, el CEAM sólo trabaja en las relaciones entre la deposición de nitrógeno por vía atmosférica y las condiciones climáticas mediterráneas como continuación de los proyectos europeos anteriormente mencionados. Para determinar los otros factores se necesitará la participación de grupos interdisciplinares con experiencia en caracterizar las vías por las cuales este nitrógeno atmosférico puede llegar al acuífero, como por ejemplo el IVIA.

El agricultor valenciano, como primer interesado en cuidar su medio de vida, está optando por prácticas más respetuosas con el medio ambiente, como la producción integrada y la agricultura ecológica, ¿cómo valoraría estas nuevas formas de producción?
El CEAM apoya cualquier medida respetuosa con el medio ambiente que aproveche las condiciones ambientales naturales.

"Los contaminantes emitidos en la costa, debido a la orografía de la cuenca mediterránea, recirculan y se acumulan, y en presencia de radiación solar intensa se transforman en ozono y nitratos que se depositan sobre el suelo"

¿Existe algún tipo de incidencia, positiva o negativa, del clima mediterráneo sobre la contaminación ambiental y cuáles son sus efectos sobre la agricultura?, ¿qué nos diferencia de otras regiones europeas?, ¿qué sucede con el ozono?
El clima de la cuenca mediterránea occidental está muy condicionado por su orografía; es una cuenca marítima rodeada por altas montañas (altura media superior a los 1.800 metros). Desde la primavera hasta mediados de otoño (unos siete meses) las masas de aire marino entran con las brisas de mar. Éstas se unen a los vientos de ladera, y penetran hacia el interior, hasta distancias que llegan a alcanzar más de 100 kilómetros en algunas cuencas. En este proceso las cimas montañosas actúan como chimeneas orográficas y las inyectan en los flujos de altura (hasta unos 3.000 m) y retornan hacia el mar. A partir de ese momento pueden volver a hundirse sobre el mar y retornar con la brisa de mar unos días más tarde (sobre la misma o sobre otra zona costera).

Estos procesos producen una recirculación de las masas de aire situadas por debajo de los 3.000 metros, con tiempos de residencia típicos de 7 a 10 días en verano, y dan lugar a un clíma cálido y único a nivel mundial. El problema es que los contaminantes emitidos en las costas, como los óxidos de nitrógeno emitidos por los automóviles, también recirculan y se acumulan durante este tiempo, y en presencia de una radiación solar intensa, se transforman en otros contaminantes secundarios como el ozono y el ácido nítrico y nitratos que se depositan sobre el suelo (mar y tierra). En el proceso de conversión de los óxidos de nitrógeno a ácido nítrico y nitratos, se produce ozono superficial que actúa como una especie de levadura, que propaga los procesos químicos de un día al siguiente. Como comparación, en Inglaterra durante el verano las masas de aire situadas por debajo de 3.000 metros se renuevan de dos a tres veces en un día y la acumulación de contaminantes y la producción de sus derivados es mucho menor.

Con respecto a la contaminación atmosférica, ésta es la característica fundamental del clima mediterráneo y se debe indicar que la existencia de estos procesos se desconocía hasta el año 1991, cuando fueron descubiertos como resultado de los proyectos europeos mencionados. En la Comunidad Valenciana, las recirculaciones costeras regionales pueden producirse casi todos los días durante unos siete meses del año. En las regiones del Centro y Norte de Europa, donde dominan los procesos meteorológicos de escala más grande y el tiempo es más ventoso (mejor ventilación) y lluvioso (auto limpiante), este tipo de situación no ocurre.

Se ha hablado mucho sobre las posibles consecuencias que irán parejas al cambio climático, ¿cuáles serán?, ¿qué efectos tendrán sobre la Comunidad Valenciana?, ¿serán más frecuentes las gotas frías y granizos?
Las transformaciones fotoquímicas en las masas de aire recirculantes, junto con el efecto invernadero del ozono (unas 200 veces más efectivo que el CO2) parece que producen un calentamiento anómalo (posiblemente de 1.5 a 2 grados centígrados) en las capas atmosféricas situadas por debajo de unos 3.000 metros. Este calentamiento contribuye a elevar el nivel de formación de nube (entre 100 y 200 metros) y podría explicar la disminución en la frecuencia de las tormentas de verano sobre las cadenas montañosas que rodean la cuenca mediterránea occidental, detectada desde hace unos 25 años y atribuidas a la actividad de avionetas, que lanzan yoduro de plata.

La humedad necesaria para disparar estas tormentas proviene, en gran parte, de la que entra con la brisa de mar hacia las cimas de las montañas costeras (hasta unos 100 kilómetros tierra adentro). El proceso de descarga de vapor de agua en tormentas de verano sirve para enfriar parte del calor acumulado por el mar durante los días de verano. Si se reducen las tormentas estivales, el calentamiento del Mediterráneo hacia finales de verano, o incluso en primavera, aumenta, y aumenta la probabilidad de que se produzcan lluvias torrenciales en otoño (o incluso en primavera, acompañadas de granizo), más frecuentes y/o más intensas como parece ser que está ocurriendo actualmente.

"Las predicciones sobre el cambio climático elaboradas por Naciones Unidas no son aplicables a la c uenca mediterránea, excepto como pura elucubración"

Las predicciones de los informes sobre el cambio climático elaborados por las Naciones Unidas (de los que soy evaluador-editor) están basadas en los resultados de modelos climático-meteorológicos calculados sobre retículas de 500 km. x 500 km., que no son adecuados para predecir lo que puede ocurrir en la cuenca mediterránea, excepto como pura elucubración. Los resultados de los proyectos europeos mencionados indican que para determinar lo que ocurre a nivel mediterráneo hace falta trabajar con retículas de cálculo de 2 km x 2 km.


Otro aspecto curioso es considerar qué ocurriría si se confirman las situaciones observadas en los dos últimos años, esto es, la persistencia de las borrascas sobre Inglaterra con un aumento de lluvia en la vertiente atlántica y de vientos de poniente en la vertiente mediterránea. Los ponientes secan el suelo y también tienden a inhibir las recirculaciones y, por lo tanto, el desarrollo de las tormentas costeras estivales en la costa mediterranea. Como se ha argumentado anteriormente, esto podría ir acompañado de un recalentamiento anómalo del Mediterráneo (en la Cuenca Occidental) y favorecería el aumento en la frecuencia e intensidad de las lluvias torrenciales otoñales (temporales de Levante, ahora más conocidos como gotas frías) así como un aumento de su frecuencia en primavera (con la posibilidad de granizadas intensas).
Desde este punto de vista, y si esta situación se confirma, podría ser justificable un programa de trasvases del exceso de precipitación de la vertiente atlántica a la mediterránea.

El aumento de lluvia en la vertiente atlántica y de vientos de poniente en la mediterránea tienden a inhibir el desarrollo de tormentas costeras estivales, favoreciendo las gotas frías y granizadas en otoño y primavera