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¿Por qué se
crea el CEAM?
En los años
1980-90 existía una preocupación internacional sobre
los problemas de eutrofización del Mediterráneo
por aporte (entre otros) de nitratos de los ríos que vierten
en su cuenca, atribuidos, presumiblemente, al exceso de fertilización
en sus cuencas. Para elucidar este problema, el proyecto EROS-2000
(European River-Ocean System) financiado por la Comisión
Europea (1986-1990) trató de determinar el aporte total
de nitratos midiendo directamente sus concentraciones en los ríos
que desembocan en la cuenca mediterránea occidental.
De forma casual, y mientras
calibraban sus sistemas de medida en un punto central de la cuenca
entre Baleares y Cerdeña (y el más lejano de las
costas) se midió un aporte importante de compuestos nitrogenados
por vía atmosférica. Éstos, aparecían
en fase seca, y por lo tanto no atribuible a la deposición
natural durante tormentas. Frente a esta "anomalía"
se llevaron a cabo otras mediciones distribuidas por la cuenca.
La extrapolación de estas mediciones al total de la cuenca
mediterránea occidental indicó que el aporte atmosférico
era varias veces superior al total del exceso de nitratos aportado
por los ríos.
Esta "anomalía" era ya conocida en 1986-88. Otro
problema ya identificado a finales de los años 70 era el
"colapso de la agricultura mediterránea", que
parecía indicar problemas producidos por ozono superficial,
o troposférico, en aquel momento de origen desconocido.
El fallo sistemático de las predicciones de lluvias torrenciales
en esta cuenca, utilizando los modelos meteorológicos ingleses,
la desertificación, fuegos forestales, entre otros, pasaron
a engrosar la lista de problemas identificados por la Comisión
Europea como específicos de la cuenca mediterránea
desde finales de los años 70. Estos problemas eran considerados
"anómalos", en cuanto que su identificación-diagnóstico-tratamiento
no parecían seguir las pautas, ni responder a los procedimientos
elaborados en los proyectos de investigación que la CE
había financiado desde 1968 en los países del Centro
y Norte de Europa, con condiciones climáticas diferentes.
Por tanto, la necesidad de disponer de investigaciones en el área
mediterránea que tratase estos problemas ya había
sido considerada mucho antes de la incorporación de España
a la CEE. La creación del CEAM en 1990-1991 respondió
directamente a esta necesidad.
Recientes estudios del CEAM están demostrando que existen
agentes contaminantes en suelo y acuíferos, ajenos al sector
agrario, aunque tradicionalmente se le han imputado al sector,
¿cuáles son las principales conclusiones del mismo?
Los primeros proyectos financiados por la CE en la cuenca mediterránea
(MECAPIP, RECAPMA, SECAP), fueron liderados desde España,
inicialmente desde CIEMAT (1988) y desde el CEAM a partir del
1991. Estos proyectos estuvieron encaminados a determinar la dinámica
de las masas aéreas en la cuenca mediterránea, y
junto con otros dos proyectos posteriores (el BEMA I, y el BEMA
II) liderados desde el Consiglio Nazionale delle Ricerche (CNR)
Italiano y el Centro Común de Investigación de la
CE (JRC-ISPRA), han caracterizado el régimen de circulaciones
atmosféricas típicas del área mediterránea
(desde Portugal a Israel) durante el verano. Se ha determinado
que las recirculaciones costeras forman un "reactor químico
natural" donde las emisiones costeras de óxidos de
nitrógeno, en presencia de radiación solar, se transforman
en ácido nítrico y nitratos a la vez que se produce
ozono troposférico. En dichos proyectos, por lo tanto,
se ha establecido la relación entre la formación
de ozono y nitratos en la cuenca mediterránea occidental,
clarificando el origen de dos de los problemas encontrados por
la CE.
La continuación
de estos proyectos y su aplicación al entorno valenciano
han sido dos proyectos financiados por la Generalitat Valenciana,
por las Consellerias de Agricultura y de Medio Ambiente. El primer
proyecto está caracterizando las relaciones y mecanismos
de efecto entre el ozono y los daños a los cultivos (y
a bosques), considerando tanto los efectos directos en especies
más sensibles, como los efectos indirectos de agravamiento
de patologías de virus y hongos como resultado del efecto
estresante del ozono.
El otro proyecto que lleva el CEAM, financiado por la Conselleria
de Agricultura, está cuantificando las cantidades de nitrógeno
depositado por la atmósfera en varias áreas de la
Comunidad Valenciana, tratando de determinar su acumulación
anual, la variabilidad estacional y espacial (por cuencas) en
función de las condiciones meteorológicas dominantes.
Faltan por determinar: qué cantidad de este nitrógeno
es asimilado directamente por la vegetación y cuánto
pasa a los acuíferos, los tiempos de acumulación-residencia
y su contribución a los niveles de fondo en los acuíferos.
Hay que aclarar que, hasta este momento, el CEAM sólo trabaja
en las relaciones entre la deposición de nitrógeno
por vía atmosférica y las condiciones climáticas
mediterráneas como continuación de los proyectos
europeos anteriormente mencionados. Para determinar los otros
factores se necesitará la participación de grupos
interdisciplinares con experiencia en caracterizar las vías
por las cuales este nitrógeno atmosférico puede
llegar al acuífero, como por ejemplo el IVIA.
El agricultor valenciano, como primer interesado en cuidar su
medio de vida, está optando por prácticas más
respetuosas con el medio ambiente, como la producción integrada
y la agricultura ecológica, ¿cómo valoraría
estas nuevas formas de producción?
El CEAM apoya cualquier medida respetuosa con el medio ambiente
que aproveche las condiciones ambientales naturales.
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"Los contaminantes emitidos
en la costa, debido a la orografía de la cuenca mediterránea,
recirculan y se acumulan, y en presencia de radiación solar
intensa se transforman en ozono y nitratos que se depositan sobre
el suelo" |
¿Existe algún tipo de incidencia, positiva o
negativa, del clima mediterráneo sobre la contaminación
ambiental y cuáles son sus efectos sobre la agricultura?,
¿qué nos diferencia de otras regiones europeas?,
¿qué sucede con el ozono?
El clima de la cuenca mediterránea occidental está
muy condicionado por su orografía; es una cuenca marítima
rodeada por altas montañas (altura media superior a los
1.800 metros). Desde la primavera hasta mediados de otoño
(unos siete meses) las masas de aire marino entran con las brisas
de mar. Éstas se unen a los vientos de ladera, y penetran
hacia el interior, hasta distancias que llegan a alcanzar más
de 100 kilómetros en algunas cuencas. En este proceso las
cimas montañosas actúan como chimeneas orográficas
y las inyectan en los flujos de altura (hasta unos 3.000 m) y
retornan hacia el mar. A partir de ese momento pueden volver a
hundirse sobre el mar y retornar con la brisa de mar unos días
más tarde (sobre la misma o sobre otra zona costera).
Estos procesos producen una recirculación de las masas
de aire situadas por debajo de los 3.000 metros, con tiempos de
residencia típicos de 7 a 10 días en verano, y dan
lugar a un clíma cálido y único a nivel mundial.
El problema es que los contaminantes emitidos en las costas, como
los óxidos de nitrógeno emitidos por los automóviles,
también recirculan y se acumulan durante este tiempo, y
en presencia de una radiación solar intensa, se transforman
en otros contaminantes secundarios como el ozono y el ácido
nítrico y nitratos que se depositan sobre el suelo (mar
y tierra). En el proceso de conversión de los óxidos
de nitrógeno a ácido nítrico y nitratos,
se produce ozono superficial que actúa como una especie
de levadura, que propaga los procesos químicos de un día
al siguiente. Como comparación, en Inglaterra durante el
verano las masas de aire situadas por debajo de 3.000 metros se
renuevan de dos a tres veces en un día y la acumulación
de contaminantes y la producción de sus derivados es mucho
menor.
Con respecto a la contaminación atmosférica, ésta
es la característica fundamental del clima mediterráneo
y se debe indicar que la existencia de estos procesos se desconocía
hasta el año 1991, cuando fueron descubiertos como resultado
de los proyectos europeos mencionados. En la Comunidad Valenciana,
las recirculaciones costeras regionales pueden producirse casi
todos los días durante unos siete meses del año.
En las regiones del Centro y Norte de Europa, donde dominan los
procesos meteorológicos de escala más grande y el
tiempo es más ventoso (mejor ventilación) y lluvioso
(auto limpiante), este tipo de situación no ocurre.
Se ha hablado mucho sobre las posibles consecuencias que irán
parejas al cambio climático, ¿cuáles serán?,
¿qué efectos tendrán sobre la Comunidad Valenciana?,
¿serán más frecuentes las gotas frías
y granizos?
Las transformaciones fotoquímicas en las masas de aire
recirculantes, junto con el efecto invernadero del ozono (unas
200 veces más efectivo que el CO2) parece que producen
un calentamiento anómalo (posiblemente de 1.5 a 2 grados
centígrados) en las capas atmosféricas situadas
por debajo de unos 3.000 metros. Este calentamiento contribuye
a elevar el nivel de formación de nube (entre 100 y 200
metros) y podría explicar la disminución en la frecuencia
de las tormentas de verano sobre las cadenas montañosas
que rodean la cuenca mediterránea occidental, detectada
desde hace unos 25 años y atribuidas a la actividad de
avionetas, que lanzan yoduro de plata.
La humedad necesaria para disparar estas tormentas proviene, en
gran parte, de la que entra con la brisa de mar hacia las cimas
de las montañas costeras (hasta unos 100 kilómetros
tierra adentro). El proceso de descarga de vapor de agua en tormentas
de verano sirve para enfriar parte del calor acumulado por el
mar durante los días de verano. Si se reducen las tormentas
estivales, el calentamiento del Mediterráneo hacia finales
de verano, o incluso en primavera, aumenta, y aumenta la probabilidad
de que se produzcan lluvias torrenciales en otoño (o incluso
en primavera, acompañadas de granizo), más frecuentes
y/o más intensas como parece ser que está ocurriendo
actualmente.
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"Las predicciones sobre
el cambio climático elaboradas por Naciones Unidas no son
aplicables a la c
uenca mediterránea, excepto como pura elucubración" |
Las predicciones de los informes sobre el cambio climático
elaborados por las Naciones Unidas (de los que soy evaluador-editor)
están basadas en los resultados de modelos climático-meteorológicos
calculados sobre retículas de 500 km. x 500 km., que no
son adecuados para predecir lo que puede ocurrir en la cuenca
mediterránea, excepto como pura elucubración. Los
resultados de los proyectos europeos mencionados indican que para
determinar lo que ocurre a nivel mediterráneo hace falta
trabajar con retículas de cálculo de 2 km x 2 km.
Otro aspecto curioso es considerar qué ocurriría
si se confirman las situaciones observadas en los dos últimos
años, esto es, la persistencia de las borrascas sobre Inglaterra
con un aumento de lluvia en la vertiente atlántica y de
vientos de poniente en la vertiente mediterránea. Los ponientes
secan el suelo y también tienden a inhibir las recirculaciones
y, por lo tanto, el desarrollo de las tormentas costeras estivales
en la costa mediterranea. Como se ha argumentado anteriormente,
esto podría ir acompañado de un recalentamiento
anómalo del Mediterráneo (en la Cuenca Occidental)
y favorecería el aumento en la frecuencia e intensidad
de las lluvias torrenciales otoñales (temporales de Levante,
ahora más conocidos como gotas frías) así
como un aumento de su frecuencia en primavera (con la posibilidad
de granizadas intensas).
Desde este punto de vista, y si esta situación se confirma,
podría ser justificable un programa de trasvases del exceso
de precipitación de la vertiente atlántica a la
mediterránea.
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El aumento de lluvia en la
vertiente atlántica y de vientos de poniente en la mediterránea
tienden a inhibir el desarrollo de tormentas costeras estivales,
favoreciendo las gotas frías y granizadas en otoño
y primavera |
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